¿De que va esto?

Somos un grupo de personas que nos juntamos cada quince días en la librería La Caníbal para tejer y destejer no tan solo lana sino el entramado moral y social en el que nos vemos sumergidas. Nos interesa el intercambio de conocimientos e ideas en todas sus mutaciones y facetas. Nuestra intención es que, entre punto y punto, esta sea una plataforma que de pié a acciones para cuestionar, protestar, criticar, cambiar ...

El grupo está abierto a toda aquella persona que se nos quiera unir. Os esperamos en La Caníbal (C/ Nàpols 314, Barcelona) los viernes cada 15 días a partir de las 17h.

En este blog encontraréis las crónicas de lo sucedido en cada encuentro y la oportunidad de continuar con nuestras discusiones / conversaciones dejando vuestros comentarios.

16 de octubre de 2014

Día 2: compartiendo historias

Aquí estoy de nuevo...
Pensando como iba a estructurar esta crónica, la de nuestro primer encuentro después de la presentación, me había hecho yo unas notas en plan cronológico de lo que había sucedido enlazando diferentes temas (esto lo desarrollaré más abajo). Pero mientras iba organizando mis pensamientos había una "anécdota" (en el mejor de los sentidos posibles, ya que para mi ha sido muy relevante) que no paraba de decirme que debía estar en este texto. Y como nos suele pasar a menudo a las medio brujas, yo iba pensando en este acontecimiento y algo fantástico y poético pasó ayer y que os voy a contar.

Bueno, va, me dejo ya de retorica críptica y os cuento.

Pues resulta que el viernes 3 de octubre nos volvimos a juntar en La Caníbal casi una docena de nosotr@s y sentad@s formando un circulo, directamente nos lanzamos con el tema de tejer. Sacamos nuestras agujas y la lana y la compartimos con l@s que no traían. Ente nosotr@s había un par de personas que no habían tejido nunca, con lo cual otras se pusieron pacientemente a enseñarles.

Y aquí empieza el kit de la cuestión... Eva, que se declaró una autodidacta disléxica (definición con la que me sentí totalmente identificada) le prestó aguja de ganchillo y lana a Cloe y le empezó a enseñar a hacer cadeneta. Durante el transcurso de nuestro encuentro Cloe, con el apoyo y guía de Eva, fue pasando de principiante agarrotada a dejarse llevar por el ritmo de la lana y la aguja. Cloe consiguió en tan solo el transcurso de dos horas cogerle el gusto al ganchillo y sentirse transformada por su naturaleza pausada y no paraba de hacer comentarios totalmente espontáneos al respecto. Bueno, pues hasta aquí la parte "anecdotica" del encuentro que si no encontráis de especial dulzura es que no sois human@s (confesión: yo vivo para este tipo de experiencias, lo que en inglés americano llaman el "aha! moment"). 

Bueno, pues la cosa continua.

Cloe se fue muy contenta el viernes (corrígeme si me equivoco) y al día siguiente nos dejó un regalo en el grupo de FB. Ni más ni menos que este collage que había realizado con la cadeneta que hizo en el encuentro.


Ganchillo umbilical o La Venus de la lana, de Cloe Masotta.


No me alargaré más con el tema. Solo una ultima cosa. Anadaba yo  pensando como iba a mencionar todo esto aquí en este texto, y de repente Cloe me mandó un mensaje donde me dijo que, invitada por Irene Baillo, el collage aparecerá en el fanzine de Ménage à Trois junto a un texto que me me emocionó leer y que amablemente me deja compartir con vosotr@s:

"Memoria collage: Ganchillo umbilical o La venus de las lanas.

En el "Grup de Mitja Subversiva", que se reúne quincenalmente en La caníbal subvertimos el trabajo solitario, que controla y aísla cuerpo y mente, por un espacio solidario, en que mientras tejemos, escuchamos y compartimos relatos de toda índole. Eva, paciente, me enseña a preparar la lana en la aguja y a hacer el primer punto. Irene, una artista de Terrassa que ha hecho del tejido su arte, me explica que para que no se me agarroten los brazos tengo que aprender a mover los dedos que sostienen la lana, no sólo la aguja.  Me pongo bizca, pienso que jamás voy a lograrlo, hasta que, poco a poco, dejo de pensar y es mi cuerpo el que empieza  a entender, o entretejer. En mi trabajo, eminentemente intelectual, este pobre cuerpo queda relegado muchas veces a un segundo plano. Mientras hago mi primera cadeneta siento como se me desperezan las falanges de los dedos, los brazos… todo mi organismo despierta, excepto mis neuronas, que quedan completamente sedadas por el ritmo de la aguja y la lana.  El tiempo del collage, también es un espacio en blanco lleno de posibilidades. En Ganchillo umbilical o La venus de las Lanas, he querido inmortalizar mi nacimiento textil, y celebrar la existencia del Grup de Mitja Subversiva, incorporando mi primera cadeneta a un collage que hice el mismo viernes que aprendí, o, mejor, que me enseñaron a hacer ganchillo. "


Ahí queda eso. Por mi parte, si solo hubiera ocurrido esto el viernes ya me daba por satisfecha. Pero hubo mucho más. 


Pues allí estábamos, casi una docena de personas, formando un círculo  y llegó María que nos trajo unas pastitas. ¿Y quién es María? Pues ni más ni menos que la chica de Madrid del grupo de Punto Subversivo del que nos habló Jesús el primer día y en el que nos inspiramos para crear nuestro grupo. Resulta que María estaba unos días por Barcelona y nos vino a ver. 



A petición nuestra nos explicó algunas cosas del grupo de Madrid. A ver si me acuerdo de todo (María si me equivoco me corriges o amplias info en los comentarios). El grupo de Punto Subversivo empezó reuniéndose en un centro social de Madrid. Eran un grupo de, principalmente chicas feministas, aunque también algún que otro chico esporádico, que se reunían para tejer y hablar. Contó María que al principio la gente en el centro social se las miraban extrañados: ¿Feministas haciendo punto? Este fue un tema que nos dio conversación para un rato, pero sigo con lo que nos contó María y luego os lo explico. Más adelante, cuándo el grupo pasó a reunirse en La Marabvunta, iniciaron las quedadas con tema. Es decir, para cada encuentro se hacían propuestas de temas para hablar o vídeos/documentales para ver juntas y debatir, etc. Todo esto, claro está, agujas y lana en mano. También participaron en proyectos de acción en espacios públicos (aquí me he quedado en blanco, María si puedes nos cuentas más). Y bueno, así fueron haciendo hasta que recientemente el grupo se ha ido disolviendo y ya no se reúne, pero  María esperaba poder reactivar el grupo en algún momento.

Retomando el tema de acciones en espacios públicos, Greta nos enseñó y nos contó que estaba tejiendo unos cerditos que pensaba dejar por la ciudad con un mensaje de "no me comas", ya que ella no come cerdo y quiere propagar su respeto y cariño por estos animales. A ver si nos cuenta como va este proyecto en el próximo encuentro.

Que más pasó… ah si! Lo del tema: ¿feministas haciendo labores? Creo que algunas de nosotras ya lo hemos mencionado, pero esta claro que quizás una de nuestras primeras subversiones es que somos un grupo feminista que hace labores. Es decir, que nos hemos apropiado de una herramienta tradicionalmente usada para educar a la mujer en las tareas que el patriarcado determina como propias de su género (lo doméstico) y la estamos usando con (entre otras) la intención de desmontar y redirigir el uso de dicha herramienta. Si, pero, nos respondió Manuela, las que tejíamos en los 70 éramos criticadas por las “progres”. Vaya, parece que esto de tejer lleva siendo controvertido des de hace un rato, pienso yo. La conversación no sigue, de momento, pero creo que este tema valdrá la pena retomarlo. Por la parte que me toca, me interesa saber de donde vienen estas ideas de que hay tareas "intrínsecamente" femeninas o masculinas... mis investigaciones me han llevado hasta Emilio, o de la educación de Rousseau (En concreto el V libro, Sofía) vs. la Vindicación de los derechos de la Mujer de Mary Wollsotonecraft. Confieso que no me he leído ninguno de los dos libros, solo los he ojeado, pero tengo una copia del segundo que quizás puedo traer un día. Bueno...sigo que me lío...



Manuela también nos explicó cómo ella no separa el tejer de su funcionalidad. Por lo menos yo, nos contaba, tejía jerséis y ropa, lo que hacía tenía un uso práctico y también lo hacíamos porque era lo más accesible y económico. Ahora, continuó, es más barato ir a comprarse la ropa a cualquier tienda que hacérsela. Cierto, comenté yo, porque ahora cualquier material es tres veces más caro que la ropa de las tiendas. Rosa tomó la conversación y nos contó como recordaba deshacer jerséis junto a su abuela y su madre. Deshacían jerséis que habían hecho ellas cuando se les quedaban pequeños para usar la lana para hacer nuevos. Y es más, nos contó, cuando la lana ya no se podía usar más para hacer jerséis, la llevábamos a un señor que la usaba para hacer mantas.

¿Esto da mucho que pensar no? No sé, sobre la economía, los modos de producción, la sostenibilidad y la ecología, el tiempo (el ritmo de la vida y nuestras tareas), ... el porqué de todas estas cosas y como podemos combatirlas, si es que podemos y es que queremos.

Bueno, a todo esto, Pilar (que a la pobre se le alargó una reunión y llego ya tarde) me comentó que a ella le interesaría por una parte aprender a deshacer un jersey para reutilizar la lana y por otra hablar del tema de la producción textil (y este será seguramente el tema del que hablaremos en nuestro próximo encuentro). No sé si hay algun@ que sepa como hacer lo del jerséis (¿quizás Rosa?), yo me comprometí a buscarlo por Internet y aprender, pero de momento lo único que he sido capaz de encontrar es como reutilizar/transformar jerséis. Os dejo aquí un par de vídeos:

De jersey de cuello alto a chaqueta 


De jersey a falda



Bueno, y con este tema os dejo porque no consigo recordar nada más. Recordad que podéis dejar comentarios para ampliar lo que yo escribo o preguntar cualquier cosa.

Un gran abrazo y hasta pronto!

2 comentarios:

  1. ¡Mañana llevo una sorpresa que he preparado!: Tengo una de las mantas tejidas con lana (re)deshecha".

    Se me ha ocurrido que si tuvieramos algún jersei de alguna marca indeseable podríamos intentar deshacerlo -tipo simbólico- y tejer algo nuevo.

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  2. Yo llevaré uno de Zara para deshacerlo

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